martes, 30 de diciembre de 2008

Los libros de (la mitad de) 2008

Vaya con las fiestas. Entre comidas y cenas, jaleos en el trabajo, compras varias y compromisos a gogó, tengo el blog de un abandonado que no se lo merece.

A un día de liquidar el año, he decidido seguir el ejemplo del amigo Muriel y dejar por aquí una lista de los libros leídos durante el año. En este caso, de los leídos desde el pasado mes de junio, y no porque en los meses anteriores no leyera nada, sino porque no fue hasta entonces cuando me decidí a anotar los títulos que iba liquidando. Los hay mejores y peores, de narrativa y divulgación, de autores españoles, anglosajones y latinoamericanos. Pero puedo asegurar que con casi todos ellos, salvando un par, lo he pasado francamente bien.

No hay orden alguno en la selección. Según los iba terminando, los iba apuntando, pero creo que ni por ésas.

Ley Garrote. Joaquín Guerrero-Casasola. Roca Editorial
Lo acabaré esta noche. Una novela negra mexicana con sabor a Sam Spade que ganó el Premio L’H Confidencial 2007.

El gran arresto. Ken Bruen. Editorial Pamiès
Novela protagonizada por un par de detectives londinenses que nada tienen que ver con Holmes y Watson. En casa tengo la segunda entrega de esta serie, y supongo que caerá en breve.

Día de perros. David Jasso. Hegemón
Una angustiosa narración bien planteada por mi amigo David Jasso que, como algunas películas, transcurre en tiempo real: dos o tres horas para los protagonistas, que es más o menos lo que uno echa en leerla. La historia te engancha de tal modo que no puedes dejarla antes.

Alfredo el Grande. Memorias de un cómico. Marcos Ordóñez. Aguilar
El polémico libro biográfico de Alfredo Landa no sólo es carnaza para la prensa del corazón, también supone un interesantísimo viaje por medio siglo de historia del cine español. Entra a saco, es verdad, y no deja títere con cabeza, pero lo de leer un libro es como leer un periódico: uno debe tener criterio propio.

El talismán cósmico. José Ángel Muriel. Hidra
El amigo José Ángel se ha metido de lleno en el espíritu de aquellos libros de nuestra infancia -de la mía al menos, perdón- que requerían una lectura interactiva, y decidir si atraviesas una puerta o no, si coges una antorcha o una cuerda, si sigues un camino u otro... Una forma excelente de enganchar a los más peques a la magia de los libros.

Crónicas de la América Profunda. Joe Bageant. Los Libros del Lince
Un ensayo muy recomendable para esos que dicen "es que los americanos son...", para que así se enteren de dos cosas: primero, que una cosa es América y otra Estados Unidos; y segundo, que Estados Unidos es como Europa, y como tal, hay gente muy sofisticada, muy de izquierdas y muy de todo, y después están los que son más brutos que un bocadillo de amapola, esa "clase media" que dicen los políticos, que en realidad es una clase baja cercana a la pobreza, y que a pesar de todo, por cuestiones históricas y culturales, apoyan las guerras, rechazan la seguridad social y tantas otras salvajadas. Porque antes de hablar, hay que saber...

El Capitán Nadie. José María Carrasco. Edebé
Otro buen amigo, Pepe Carrasco, -es un lujazo esto de poder hablar de libros de buenos amigos- ha logrado combinar dos de sus pasiones, la literatura y los cómics, para dar cuerpo a un superhéroe de andar por casa en que lleva ya dos entregas. Una historia entrañable y divertida enfocada al público juvenil pero que, con un pequeño ajuste de chasis, funcionaría de perlas como amargo retrato de una suerte de "generación perdida". Lo coge León de Aranoa y te hace un peliculón al estilo Los lunes al sol.

El regreso del Capitán Nadie. José María Carrasco. Edebé
Adivinad. Lo habéis pillado. La continuación del anterior.

La memoria de los muertos. Gabriel Trujillo Muñoz. La orilla negra
Novela negra mexicana. Muy buena. Se mueve al norte y al sur de la frontera, entre el presente y los años sesenta, para ofrecer un crudo retrato de la corrupción política de ambos países.

José Alfredo Jiménez. 50 años como compositor. José Azanza Jiménez. Vila Editores
A pesar de la pésima edición, por aquello de ser una edición muy limitada casi de corte familiar, esta biografía del genial autor mexicano, a cargo de su sobrino, ofrece numerosas anécdotas interesantes sobre la creación de muchas de sus canciones inmortales, acompañadas de abundante material gráfico. De los que releo de vez en cuando.

El caso del secretario italiano. Caleb Carr. Ediciones B
Una aventura de Sherlock Holmes por el autor de la popular El alienista. Sería popular por esa obra, porque lo que es por ésta... El gran problema del personaje de Doyle es que funciona bien en los relatos, pero para una novela, la historia tiene que estar muy, muy bien, o por el contrario hace aguas y aburre. ¿Un ejemplo? Este libro.

Sam Peckinpah Interviews. Edición de Kevin J. Hayes. Mississippi University
Impagable compilación de entrevistas a este director -dentro de una colección de libros dedicada a tal fin, de la que ya conseguiré más títulos-, con la que se repasa toda su carrera, película tras película, a partir de sus propios análisis y valoraciones. En inglés, qué remedio.

Coproducción. Carlos Aguilar. Valdemar
Intriga, erotismo y homenaje al cine hecho en Almería con el estilo habitual de este crítico cinematográfico metido a escritor y que, a mí personalmente, no me termina de convencer.

Días de combate. Paco Ignacio Taibo II. Booket
Fundador de la Semana Negra de Gijón, tenía muchas ganas de leer algo de este autor hispano-mexicano, nacido en Gijón, y me decanté por este libro, el primero en el que aparece su detective, Belascoarán. Sin nada que envidiar a Montalbán y su Carvalho, La prosa de Taibo II engancha y sumerge en el mundo más truculento y escabroso, con ese toque de crónica social en la historia como las mejores novelas del género.

Llenos de vida. John Fante. Anagrama
Me encantó, como casi todo lo de Fante. Divertida, emocionante, muy bien escrita.

Tortilla Flat. John Steinbeck. Navona
Steinbeck es Steinbeck, uno de los grandes, y me gusta, pero no me emociona como lo consigue don Ernesto (Hemingway, of course). ¿Será cuestión de favoritismos? Pues mire usted, será. Con todo, un excelente retrato de las almas perdidas de una América en crisis.

Ciudades en la llanura. Cormac McCarthy. DeBolsillo
El libro que, por fin, me enganchó a McCarthy tras varios intentos fallidos. Ahora volveré a ellos. Me encanta su manera de escribir y me fascinan sus diálogos. Uno de los dos libros de esta lista que más me están influyendo a la hora de afrontar la nueva novela que tengo entre manos.

Nueve colores sangra la Luna. Carlos Aguilar. La Factoría de Ideas
Como el libro de Aguilar citado anteriormente, este me interesó por el tema -el cine español de serie Z de los setenta- pero me decepcionó el planteamiento y la ejecución. Carlos Aguilar es un gran crítico y escritor cinematográfico, pero como literato... Regu.

Norte contra Sur. Historia de la Guerra de Secesión. Jesús Hernández. Inédita
Un libro de historia como deben de ser los libros de historia: de lectura contagiosa, apasionante, despertando la curiosidad de un lector que no se aburre y quiere saber más. Y además, todo un pionero español en la materia.

Everybody Kills Somebody Sometime. Robert J. Randisi. St. Martin's Minotaur
Divertida intriga policiaca ambientada en Las Vegas de 1960 con la cuadrilla de amigotes de Frank Sinatra como protagonistas. El autor tuvo tanto éxito que ya ha lanzado un segundo título de la serie y prepara el tercero. Ya los pillaremos. Un rato agradable y glamuroso sin más. En inglés.

Trabajos del reino. Yuri Herrera. Periférica
Los de Periférica se están haciendo un nombre por su capacidad para discernir el grano de la paja y lanzar así unos libros que, no por pequeños en su formato, lo son en su fondo. Una historia de mariachis y narcotráfico con un estilo narrativo innovador y sorprendente.

Las mentiras de la luz. Juan Hernández Luna. Ediciones B
Un escritor, su página en blanco y su botella. Una historia bien escrita que invita a reflexiones interesantes.

Balas de plata. Elmer Mendoza. Tusquets
Novela negra con mayúsculas, detallista en el estilo y en la historia, que me invitó a salir en busca de más obras del autor sin ser consciente de que ya tenía alguna perdida por las estanterías de casa.

Javier Krahe. Charlas con un vago burlón. Paloma Leyra. 18 Chulos
Pues qué voy a decir. Divertidísimo libro-entrevista en el que el cantautor repasa toda su vida y milagros dejando una anécdota aquí y una reflexión allá. Puro Krahe sin dosificar que te roba sonrisas sin miramiento alguno.

Trago amargo. F. G. Haghenbeck. Joaquín Mortiz
El mejor libro que he leído este año. Me encantó, me enganchó, me fascinó. Es el otro libro que, junto al de McCarthy, más me ha marcado de cara a la historia en la que ahora trabajo. Una historia policiaca en el marco del rodaje de La noche de la iguana en una playa mexicana. Por ahí pululan Richard Burton, la Taylor, John Huston y una Lolita en plena explosión de niña a mujer...

jueves, 25 de diciembre de 2008

Bravo por la música...

Cinco minutos de unión más allá de banderas, idiomas y fronteras. Un grupo de hasta treinta músicos callejeros de todo el mundo que unen sus talentos para demostrar cómo la música puede convertirse en un instrumento de hermanamiento. Juntos dan cuerpo a una emocionante versión del clásico de Ben E. King, Stand by me.

No hay problemas con los acentos, con las técnicas, con la variedad étnica y cultural. Al contrario, es de esa paleta de influencias del que surge este tema fabuloso. Se trata de una de las primeras canciones hechas públicas del proyecto Playing for change, coordinado por Mark Johnson, quien hace más de siete años decidió reunir a un grupo de colaboradores, coger un equipo de grabación móvil, una cámara y recorrer el mundo en busca de músicos callejeros con ganas de emplear su música para tender puentes con otros lugares del mundo.

"El objetivo de toda esta iniciativa es dar oportunidades a quienes tratan de ganarse la vida desplegando su arte en la calle y mejorar, en la medida de lo posible, sus condiciones de vida. La música siempre ha sido un lenguaje universal y ellos quieren que este mensaje llegue a todos los rincones. A través de su fundación, ya han podido levantar la primera escuela de música de la Fundación Playing for Change en Sudáfrica. Y la música sigue sonando".

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Una feliz Nochebuena

Corría el año 2002 o 2003, y aquí un servidor aún vivía un idilio con su guitarra que confiaba que llegaría a buen puerto. Un romance de esos que harían historia. Pero la cosa terminó poco después. Lo dejamos "de buen rollo", y ahora sólo somos buenos amigos. Yo le cuento cosas, ella me susurra algunas melodías, y sobre todo, recordamos tiempos pasados. Somos unos nostálgicos, mi guitarra y yo.

Pues en esas anadaba cuando ayer me acordé de una canción que había escrito hace cinco o seis años, cuando vivía en Madrid. Una canción que compuse para cantar con mi hermano cuando volviese a casa por Navidad, como el del Almendro, con su toque de nostalgia, de crónica popular e incluso una última pincelada romanticona, influencia sin duda de mis eternas audiciones de José Luis Perales.

En fin, la he rescatado y la voy a poner por aquí, rogando antes, eso sí, que la leáis con la mayor benevolencia, pues si no seguí con ese romance con mi guitarra fue, precisamente, porque me di cuenta de que mis talentos -de haberlos- no iban por ese camino. En cualquier caso, es un texto que, como decimos Chavela Vargas y yo, está hecho atendiendo más al corazón que a la técnica.

Que ustedes tengan una muy feliz Nochebuena y una pletórica Navidad.

Una feliz Nochebuena

Es una noche especial.
Es una noche sin luna.
Es la noche de los niños.
Es la noche de los curas.

Noche de cenas copiosas.
Noche copiada de cenas.
Noche para los que creen.
Noche para los que inventan.

Una noche de belenes.
Una noche de recuerdos.
Noche para los que vienen
Y para los que se fueron.

Una feliz Nochebuena
Pa’los pobres y los ricos.
Una feliz Nochebuena
Para santos y políticos.

Una feliz Nochebuena.
Le deseo a todo el mundo
Una feliz Nochebuena
Ahora que estamos ya juntos.

Noche para las reuniones
De familias imposibles.
Una noche sin amantes
Y sin borracheras tristes.

Una noche de perdones.
Los mentirosos no cenan.
Noche para apurar copas.
Noche para aliviar penas.

Noche de fotos en sepia.
Noche de críos en ristre.
Noche que muere en la noche.
Fue la noche en que te fuiste.

Una feliz Nochebuena
Pa’los pobres y los ricos.
Una feliz Nochebuena
Para santos y políticos.

Una feliz Nochebuena.
Le deseo a todo el mundo
Una feliz Nochebuena
Ahora que estamos ya juntos.

martes, 23 de diciembre de 2008

'Cualquier noche puede salir el sol'

Aquí traigo hoy otra canción de ésas que te roban la sonrisa aunque no quieras, que te arrullan hacia días pasados y que esconden un mensaje mucho más profundo de lo que puede parecer a primera vista.

El autor del tema es Jaume Sisa, también conocido como Ricardo Solfa, también presentado como uno de los creadores españoles más interesantes y originales del último cuarto de siglo. Y por tanto, también desconocido por la generación más imberbe. El cantante galáctico, que entraba en escena al más puro estilo Trinidad: tirado en un camastro con un botijo colgando junto a la guitarra.

Sisa publicó esta canción, Qualsevol nit pot sortir el sol, en 1975, y a pesar del tono infantil de la misma, no tardó en convertirse en otro de esos himnos imprescindibles de la transición política. Esa casa abierta a todos, con una fiesta de la que nadie se quedaría fuera, era la metáfora más clara y evidente de la revolución democrática que estaba por llegar.

Pasados treinta años, la canción sigue conservando un gran encanto por sus propias peculiaridades musicales y compositivas, además de ofrecer una nueva lectura, la de la integración, el respeto y la convivencia entre todos.

Por todo ello, creo que funciona como una canción navideña perfecta de aires contemporáneos.

Cualquier noche puede salir el sol

Hace una noche clara y tranquila, luce la luna,
los invitados van llegando y van llenando toda la casa
de colores y de perfumes.
Están aquí Blancanieves, Pulgarcito, los tres cerditos,
el perro Snoopy y su secretario Emilio, y Simbad,
Ali-baba y Gullivert.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

Hola Jaimito, y doña Urraca, Carpanta y Barba-Azul,
Frankenstein, y el hombre lobo, el conde Drácula y Tarzán,
la mona Chita y Peter Pan.
La senyorita Marieta del ojo vivo viene con un soldado,
los Reyes Magos, Papa Noël, el pato Donald y Pasqual,
la Pepa bonita y Superman.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

Buenas noches, señor King Kong, señor Asterix y Taxi-Key,
Roberto Alcazar y Pedrín, el hombre del saco, y el pitufo,
senñor Charlot, señor Obelix.
Pinocho viene con la Moños cogida del bracito,
está la mujer que vende globos, la familia Ulises,
y el Capitán Trueno en patinete.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, de las tristezas haremos humo.
Mi casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien.

A las doce han llegado el hada buena y la Cenicienta,
Tom y Jerry, la bruja Calixta, Bambi y Moby Dick,
y Sissi Emperatriz.
Y Mortadelo y Filemón, y Guillermo Brown, y Guillermo Tell,
Caperucita roja, el lobo feroz, y el caganer,
Cocoliso y Popeye.

Oh, bienvenidos, pasad, pasad, ahora ya no falta nadie,
o quizás sí, ya me doy cuenta que sólo faltas tú.
También puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos
El tiempo no cuenta, ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol.



lunes, 22 de diciembre de 2008

'Feliz Navidad (La guerra ha terminado)'

Venga, vamos con otro de esos villancicos "con conciencia social". Esta vez traigo al más famoso de todos, y probablemente también el mejor; la madre del cordero, la crema del pastel. Una canción emocionante, sincera y descarnada, de impecable factura musical (magnífica guitarra y arreglos) y vocal (ese John, ese coro...), que no ofende ni ataca, que no quiere fastidiarle las fiestas a nadie, y que sólo quiere aprovechar esa disposición más sensible para hacer llegar un mensaje de solidaridad, de unidad, de aceptación...

Hablo, claro, de Happy Xmas (War is over) [Feliz Navidad (La guerra ha terminado)], un tema de John Lennon y Yoko Ono. La pareja la compuso en 1971 para protestar contra la guerra de Vietnam, causa en la que ambos estaban muy implicados desde dos años atrás. Sin embargo, la fuerza evocativa de la composición sobrevivió a aquel conflicto. Y más aún, tras la muerte de Lennon, el 8 de diciembre de 1980, acabó por convertirse en uno de los temas navideños fundamentales, mil veces versionado, y siempre dispuesto a hacernos sentir que no podemos quedarnos al margen de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Feliz Navidad Yoko,
Feliz Navidad Julian

Ya es Navidad,
y, ¿qué has hecho?
Otro año se acaba
y uno nuevo va a empezar.


Y ya es Navidad,
espero que te diviertas.
El que está cerca y el ser querido,
el viejo y el joven.

Y unas muy, muy Felices Navidades
y un feliz Año Nuevo.
Esperemos que sea bueno,
sin más miedos.

Y ya es Navidad,
para los débiles y los fuertes,
para los ricos y los pobres,
el mundo está tan mal repartido...

Y unas Felices Navidades,
al negro y al blanco,
al amarillo y a los rojos.
Que se detengan todas las luchas.

La guerra ha terminado,
si tú lo quieres
la guerra ha terminado... ya


Navidaciones

No sé qué tienen las fiestas
que todo es cordialidad.
¡Por qué no será, Dios mío,
todo el año Navidad!

Así reza una coplilla de un artista sevillano, de ésos que decían verdades como puños mientras robaban sonrisas al respetable. Porque es verdad que en estas fechas se nos hablanda el corazón. Escuchamos un villancico, vemos un belén o nos llega el eco de los de San Ildefonso cantando los premios, y nos entra el repeluco del barbero acordándonos de lo que un día fue. Y por eso, porque fue, ya no es ni volverá a ser.

Y nos da morriña, que es como la nostalgia pero en blanco y negro, con seiscientos aparcado en la puerta de una calle con pocos coches, con Martes y Trece para el 31 de diciembre, y con soldado volviendo a casa por Navidad (que nadie le dijo al del Almendro que habían quitado la mili).

Así que le damos la vuelta del café al del semáforo con sus cleenex, y pensamos que este año hay que adelantarse a ese primo lejano que llama siempre primero, y al que volveremos a decirle eso de: “¡Y a ver si quedamos un día de estos para comer!” Pero no quedamos, claro. Pero se dice, porque es verdad que en ese momento algo te invita a decirlo.


Porque estas fechas necesitan de gente, de calor familiar. Una cena de Navidad para dos es como una de San Valentín para uno: ni pega ni queda bien. Y no hablemos ya de Nochevieja, donde acabas contando chistes en un mano a mano con el pelmazo del tercero izquierda, que por una noche es como tu amigo del alma, y los dos insufribles churumbeles de la Puri, la del sexto, resultan hasta graciosos con los matasuegras.

Y además, esas compras, esas tragaderas anchas como las fauces de un tiburón: que si el árbol, que si el belén, que si bolas nuevas, que si más pastores, que si el cotillón, que si traje nuevo, que si el aguinaldo —“¡Eso ya no se lleva!”. Díselo tú al jardinero, anda—, que si los licores... Piensas que tienes calambres en la pierna, pero no, es la VISA, que tirita en la cartera.

Pero, ¿qué vas a hacer? ¿Te vas a declarar en huelga de Navidad? Venga ya. Déjale eso a los guays de la vida, los que están siempre en contra de todo hasta que la mujer dice: “Pues yo quiero”. Y con eso se acabó la revolución de octubre. Que no, Merche, que no. Si es Navidad, es Navidad. Y carros y carretas. Porque al final, reconócelo, te lo pasas bien. Y te ríes, y te diviertes, y a lo mejor, incluso, te la coges de cuadritos como cuando tenías veinte años, cuando ponías verdes esos especiales del Moreno que ahora te tragas “porque no hay más remedio”, echando a pasear el rabillo del ojo con esos navideños trajes de baño...

Es una faena que sólo seamos “especialmente” sensibles en Navidad, que sólo ahora estemos dispuestos a pensar en los que lo pasan mal, dispuestos a conceder amnistía general para reconciliarnos con aquéllos a los que teníamos enquistados, aunque sólo sea para volver a cabrearnos luego otra vez. Pero, digo yo, que mejor será que sea así durante unos días al año a que no sea nunca, ¿o no?

Pues déjate de pamplinas, no seas saborío, y canturrea lo mejor que puedas ese villancico por Rocío Jurado, y dale esos cuatro cuartos que te molestan en el bolsillo a ese nigeriano del semáforo, que lo suyo sí que es espíritu navideño: todo el año sonriéndote sin importarle que El Corte Inglés diga que ya es primavera.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Los hijos trasnochadores de Edward Hopper

Si damos por cierta la leyenda, fue el comienzo de un relato de Hemingway, don Ernesto, el que inspiró esta pieza maestra y referente de la pintura realista. El texto en cuestión, Los asesinos, comienza de este modo:

La puerta del restaurante Henry se abrió y entraron dos hombres que se sentaron ante el mostrador.

-¿Qué les sirvo? -preguntó George

-No sé -contestó uno de ellos-. ¿Qué quieres comer, Al?

-No sé -dijo Al-. No sé lo que quiero comer.

Afuera aumentaba la oscuridad. Las luces de la calle se veían por la ventana. Los hombres leían el menú. Nick Adams los miraba desde el otro lado del mostrador. Cuando ellos entraron estaba hablando con George.

Pues debió ser que el artista Edward Hopper andaba leyendo eso mientras observaba un café nocturno (lo que al otro lado del charco llaman diner) del Greenwich Village neoyorquino, cuando le llegó la inspiración para pintar la obra por la que habría de ser recordado: Nighthawks (literalmente "Halcones de la noche"; siendo más coloquiales, "noctámbulos" o "trasnochadores").


La obra, de 1942, refleja una apacible noche en la que tres personas apuran su consumición en uno de esos diner mientras el camarero anda en sus cosas. Eso es todo. Y claro, eso es mucho.

Parece ser que Hopper comenzó a trabajar en la obra poco después del ataque japonés a Pearl Harbor, cuando una gran tristeza y una creciente inquietud comenzó a apoderarse de los estadounidenses. De ahí esa estampa lacónica y fría que refleja la pintura. De hecho, no sería la única vez que este artista reflejaría la vida urbana moderna con connotaciones de vacío y soledad. Y así, el hecho de que no veamos puertas en el bar, ni aperturas en la barra, ni ventanas que puedan abrirse, transmite precisamente esa sensación de estar atrapado.

Pero más allá de ser la creación más famosa de Hopper, Nighthawks es también una de las obras pictóricas más populares y representativas del arte estadounidense del siglo XX. Y de hecho, su influencia sobre otras disciplinas artísticas es asombrosa.

Películas como Dinero caído del cielo, El final de la violencia, Glengarry Glen Ross, Hard Candy, Blade Runner o Rojo oscuro/Rojo profundo muestran de manera más o menos evidente su deuda con este cuadro o su influencia directa.

De igual modo, en materia literaria varios autores se han planteado dar rienda suelta a su imaginación para tratar de dar vida a los cientes de ese diner, como en el poema Nighthawks: después del cuadro de Edward Hopper, de Wolf Wondratschek. En la misma línea, el rockero Tom Waits se inspiró en la obra para crear todo un álbum a partir de ese concepto: Nighthawks at the Diner.

Pero habría que puntualizar que si algo ha logrado esta obra es ser la pieza más "versionada" de la historia del arte. Mira que se han dado "visiones" direferentes de La última cena, de Da Vinci, pero nada como ha ocurrido con ésta. Y si no, echadle un vistazo a esta galería que os dejo.

Versión Simpson.

Versión surrealista.

El mundo de Tintín.

El mundo Lego.

Otra versión...

Un descanso para el superhéroe.

En el mundo del cómic.

En la Feria de Abril.

Con los chicos del C.S.I.

Para los locos del Pacman.

En el espacio.

Hora de cierre.

Y para los que queráis más, aquí tenéis un blog dedicado en exclusiva a presentar versiones de la obra: ¡Toma Hopper!

jueves, 18 de diciembre de 2008

'Las noticias de las siete / Noche de paz'

Vamos con una canción navideña, pero de esas más raras, digamos, que se salen de lo común. O si se prefiere, de las que aprovechan el momento para tocar las narices o hacer pensar al personal. Si me animo, a ver si dejo por aquí unas cuantas más.

De momento, abrimos la temporada con una pieza de "mis niños", Simon & Garfunkel. Es un tema titulado Seven O'clock News / Silent Night (Las noticias de las siete / Noche de paz), incluido en el álbum Parsley, Sage, Rosemary And Thyme, de 1966, y constituye un curioso ejercición de confrontación de sensibilidades. Por un lado están las dulces voces de la pareja, cantando que todo es paz y todo está en calma, pero poco a poco comienza a imponerse sobre ellas el informativo vespertino, con noticias sobre revueltas, crímentes, suicidios y guerras.

Las noticias de las siete / Noche de paz

Esta es la edición del noticiario de primera hora de la noche.

El reciente debate en la Cámara de Representantes versó sobre la cuestión de las manifestaciones referentes a la Ley de Derechos Civiles. Consiguió unir a los tradicionales enemigos, pero dejó a los defensores de la medida sin los votos de sus más decididos partidarios.

El Presidente Johnson propuso en principio un decreto por el que se regulaba la discriminación promovida por cualquier persona y para cualquier tipo de manifestaciones, pero no prosperó desde sus inicios y todo el mundo del Congreso lo supo.
A duras penas se llegó a un compromiso en el Comité de la Cámara Judicial.

En los Angeles ha muerto hoy el comendiante Lenny Bruce. debido, según se cree, a una sobredosis de narcóticos. Bruce tenía 42 años de edad.

El Dr. Martin Luther King dice que no tiene intención de cancelar sus planes para una manisfetación el domingo, en Cicero, uno de los barrios de Chicago. El sheriff del distrito, Richard Oglebly, pidió a King que suspendiese la marcha, y la policía de Cicero dijo que tendría que pedir a la Guardia Nacional que interviniera si fuese necesario. King se encuentra en estos momentos en Atlanta (Georgia) preparando su regreso a Chicago para el martes.

En Chicago, Richard Speck, acusado de asesinar a nueve estudiantes de enfermeras, fue entregado hoy a un jurado de acusación para el establecimiento del sumario. Las enfermeras fueron encontradas apuñaladas y estranguladas en su apartamento.

En Washington se produjo hoy una tensa atmósfera al continuar sus investigaciones sobre la protestas contra la guerra de Vietnam un subcomité especial del Comité de Actividades Anti-americanas. Los manifestantes fuerón expulsados por la fuerza de las audiencias cuando comenzaron a cantar consignas antibelicistas.

El anterior vicepresidente, Richard Nixon, dice que si no se produce un sustancial incremento en el actual esfuerzo bélico en Vietnam, los Estados Unidos tendrán que hacer frente a otros cinco años más de guerra .
En una arenga ente la Convención de Veteranos de Guerras Exteriores en Nueva York, Nixon dijo también que la oposición a la guerra en este país es el arma más sencilla y eficaz con que cuentan quienes maquinan contra los Estados Unidos.

Acaban de escuchar ustedes el noticiario de las sietes en punto.

Buenas noches.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

La sana costumbre de la tertulia

Venga. ¿A que sí? ¿A que suena a castaña, a rollo decimonónico...? Pues no, amigo mío. Ni hablar del peluquín. El castaña eres tú si opinas así. Ayer pudimos comprobar, en la Biblioteca Infanta Elena de Sevilla, cómo una reunión de aficionados a la literatura -autores y lectores-, puede resultar de los más interesante, amena y prometedora.

No éramos muchos -¿o tal vez sí?-, quince o veinte personas. ¿Y queréis saber lo más curioso? Estábamos hablando allí mismo, en la zona de hemeroteca, rodeados de gente leyendo, estudiando, consultando. Debo confesar que no pensaba que aquello fuese a funcionar. ¿Cómo no iba a molestarles un grupo de personas hablando en medio de una biblioteca? Pues no solo no hubo problemas, sino que incluso algunas de esas personas se sumaron a la charla. Como si esas voces templadas y respetuosas no fuese más que un agradable fondo sonoro, como el consabido riachuelo de un paseo campestre.

Hay que reconocerle a Andrés Nadal, al frente de la escuela de escritores Escribes, su trabajo no sólo para organizar ese encuentro, sino también por alentar a los presentes para que la cosa no quede en algo puntual. Y sería muy de agradecer, porque desde luego no vamos a cambiar el mundo con esas charlas y debates, pero sí que podemos enriquecer, y mucho, nuestro mundo interior y el de cuantos logremos convencer.

Creo que ayer fueron dos los temas estrella: la necesidad de revitalizar la vida cultural sevillana (la eterna cuestión) y los diferentes planteamientos de los autores a la hora de publicar. Con esto último quiero referirme a cómo, los distintos escritores que participamos, teníamos opiniones diferentes sobre el destino que queríamos para nuestras obras. Mientras para algunos el objetivo era publicar, no diremos que a cualquier precio pero sí sin que ésa sea una condición fundamental, otros planteaban la necesidad de ser muy críticos y selectivos a la hora de apostar por un sello u otro. Perspectivas diferentes, en definitiva, que, me parece, llevan a distinguir entre dos tipos de autores: los que quieren vivir de la escritura y los que tienen ésta como una afición e instrumento para dar salida a sus inquietudes artísticas. Igual de honorables ambas, por supuesto.

Pero creo que por encima de los temas que se abordaron, lo que más me gustó de la tertulia de ayer, al igual que ocurrió con la mesa redonda del pasado sábado, así como con experiencias similares en las que he tenido la suerte de participar; lo que más me gusta, decía, es el propio hecho, estar con un grupo de personas que ondean orgullosos las banderas de la inquietud y el respeto, e intercambiar con ellos opiniones sobre los aspectos más diversos de la vida cultural en la que nos movemos o en la que nos gustaría movernos.

En un mundo tan práctico como el de nuestros días, donde parece que nada vale la pena si no es productivo, es un lujo poder tomar parte en este tipo de citas que, desde su modesta sencillez, creo que suponen monumentos a la pervivencia de la sensibilidad del ser humano por encima de tanto marketing, superventas y primetimes.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Los ponentes de la mesa... sin mesa

El pasado sábado estuve en esa anunciada mesa redonda sobre Literatura Fantástica, en la accidentada Feria del Libro Del Aljarafe. Me acompañaron mis buenos amigos José María Carrasco y Teo Palacios. ¿Que cómo fue la cosa? Mañana actualizo este post y lo cuento. De momento aquí os dejo una versión alternativa.

Los tres ponentes y el sol naciente. Digo, Teo, Pepe y yo, presentados por Macarena Diana, de la Editorial C&M.

"Como te pongas a hablar de tu libro, te mando a la calle rápido, ¿estamos?"

"¡Uy, lo que le ha dicho a Teo! ¿Por qué se habrá enfadado esta señora?"

"¿De verdad que no os gusta mi maceta? Es que como me hablaron de una mesa redonda, pensé que la haría más acogedora..."

"¡Joder, qué tropa...!"

"Modestia aparte, uno es el más veterano de este grupito..."

Teo Palacios, conteniendo la emoción a la espera del lanzamiento de su primera novela. Más datos, próximamente en esta misma cadena...

Pepe Carrasco, meditando sobre el efecto de los rayos gamma sobre las margaritas...

Javier Márquez Sánchez, esto es, el que suscribe, con cara de no creerme mucho lo que estaba diciendo...

"Que te he dicho que te calles, Pepe"
"Esto... perdón"

"¡Qué más os voy a decir, hijos de mi vida!"

"Jo, pues si no puedo hablar, me aburro..."

Casta al asunto: el nuevo discazo de Raphael

Tengo pendiente un post sobre la jornada del sábado en la accidentada Feria del Libro del Aljarafe, pero a ver si resuelvo el problema con las fotos y esta tarde o mañana lo dejo listo.

Mientras tanto, aquí tenéis a un valiente, dispuesto a sacar pecho y a enfrentarse a snobs, intelectualoides y "maniáticos" varios (dícese de los que cogen manía a algo o a alguien porque sí, porque son así de raritos), para anunciar, que me ha encantado el nuevo de Raphael, ése de los duetos.

Y me ha gustado no porque sea un incondicional del cantante de Linares, ni mucho menos. Sencillamente se trata de un discazo, un lujo musical que solo es capaz de amasar un artista con cincuenta años en la brecha, el respeto de sus colegas de todas las generaciones y el cariño de medio mundo. En ese medio mundo no meteremos su país, que ya sabemos cómo es esta España, que setenta años después sigue siendo tan injusta como lamentara Machado. Aquí, de gente como Raphael o Julio Iglesias, nos quedamos con sus caricaturas. Pues no, señores, muy mal. Vamos a dejarnos de esas intransigencias infundadas, de esos prejuicios insultantes para la cultura y la inteligencia, y atendamos a la realidad, a los hechos empíricos, los que dejan claro que Raphael, con sus pecados y vurtudes, discos buenos y malos, es uno de los artistas más importantes y destacados de la música en castellano.

Y un buen resumen de esa carrera son las veinte canciones que se presentan en este disco. Ojo, que no es un trabajito de refrito al uso. Ni de coña. Nuevos arreglos, unos músicos alucinantes, y unos compañeros de partida de verdadero lujo: Serrat, Sabina, Alaska, Ana Belén y Víctor Manuel, Miguel Ríos, Miguel Bosé, Paul Anka, Adamo, José Luis Perales, la San Basilio... Además de don Vicente Fernández y la más grande, Rocío Jurado.

Pero si por estar bien, hasta David Bisbal y Alejandro Sanz funcionan acompañando al maestro. Sabina y sus chicos (Varona y De Diego) le han regalado una canción notable que cantan a dúo, 50 años después, y Alaska logra que el veterano pague su pecado por aquella terrible versión de Aquarius acompañándole en una divertida Can't take my eyes off you. Genial.

Todo el disco es un espectáculo musical excelente, un regalo para los oídos y el corazón, pero puestos a destacar lo mejor de lo mejor, subrayaré tres joyas: Cantares, con Serrat; Volver, Volver, con don Vicente Fernández y Como yo te amo, mano a mano con la más grande. Pero, hacedme caso: no os perdáis ninguna.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Entre copas: Suspiros de William Faulkner

Hoy nos vamos al Sur, a Dixie, a esa tierra del algodón, y los trajes de satén rojo y verde, de La Cabaña del tío Tom, del orgullo de raza y de los atormentados clanes familiares. Esa tierra por la que Escarlata O’Hara estaba dispuesta a dar hasta la última gota de su sangre (ya se lo decía el rubicundo Ashley Wilkes: “Hay algo que amas más que a mí, Escarlata, aunque tú no lo sepas: es la tierra roja de Tara”), y cuyas bellezas alabaron compositores, escritores y directores cinematográficos.

Pues bien, de ese Sur surgen dos bebidas, dos combinados, que vienen de dulce para estas frías y lluviosas tardes invernales. La verdad es que se apuran con igual delicia en las calurosas noches estivales, pero eso es lo que tienen los buenos combinados, que siempre se les puede encontrar el momento y el lugar perfectos. Hoy nos ocupamos del más bravo (y mi preferido): el Whisky Sour.

Se trata de una bebida muy literaria, más cultureta que sofisticada. Años antes de ganar el Nobel, en 1949, el escritor sureño William Faulkner ya se había erigido en ferviente defensor de este preparado. Hablaba tanto de él y lo recomendaba con tal convicción que acabó poniéndolo de moda en el Hollywood de los cuarenta. Cuentan las crónicas que no había director, productor, actor o guionista que se resistiese a los encantos del brebaje. Otro en probarlo fue Nunnally Jonson, guionista de la adaptación cinematográfica de la obra maestra de Faulkner, Las uvas de la ira. Cuando ambos estaban trabajando en el libreto, el literato descubrió a Johnson las maravillas del Whiky Sour, con tanta persistencia que la borrachera, cuentan, les duró tres semanas.

Como los mejores combinados, los de verdad, los que estremecen el alma, el Whiky Sour es muy fácil de preparar en apariencia. Se sirven en la coctelera dos tercios de bourbon y uno de zumo de limón, a lo que se le añade una cucharadita de azúcar. Se bate bien durante unos quince segundos y se sirve en vaso o copa, según el buen gusto y el estilo de cada cual. Remátase la estampa con una guinda roja.

Si está bien preparado, un sólo sorbo debe transportarnos a uno de aquellos barcos de vapor que surcaban la majestuosidad del Mississippi, o transformar el sillón de Ikea del salón de casa en una mecedora dispuesta en el porche de la vieja mansión, desde el que podremos disfrutar de una melancólica puesta de sol más allá de las plantaciones de algodón.

'Abraza la oscuridad', de Charles Bukowski

Vamos con otro poema en las antípodas del anterior, tan duro y descarnado como los mejores de su autor, Charles Bukowski. Los que hayáis reído con sus relatos, o bien os hayáis dejado escandalizar por ellos, no os perdáis sus poemas. Son, con diferencia, lo mejor de este escritor, irreverente y magistral. Éste es otro de los que no permite medas tintas: o lo adoras o te repugna. Yo vengo de encenderle la vela de hoy...

La pieza que aquí os dejo se titula Abraza la oscuridad, en un traduccion de Cecilia Ceriani y Txaro Santoro. Está extraído de la antologia Peleando a la contra (Anagrama, 1995).

Un consejo: no lo leáis a no ser que tengáis un ánimo a prueba de bombas...


Abraza la oscuridad

La confusión es el dios
la locura es el dios

la paz permanente de la vida
es la paz permanente de la muerte

la agonía puede matar
o puede sustentar la vida
pero la paz es siempre horrible
la paz es la peor cosa
caminando
hablando
sonriendo
pareciendo ser

no olvides las aceras,
las putas,
la traición,
el gusano en la manzana,
los bares, las cárceles
los suicidios de los amantes

aquí en Estados Unidos
hemos asesinado a un presidente y a su hermano,
otro presidente ha tenido que dejar el cargo

la gente que cree en la política
es como la gente que cree en dios:
sorben aire con pajitas
torcidas

no hay dios
no hay política
no hay paz
no hay amor
no hay control
no hay planes

mantente alejado de dios
permanece angustiado

deslízate

jueves, 11 de diciembre de 2008

Que ni el viento la toque (poema con laísmo)

Ahí va un poema que siempre me gustó, desde la primera vez que lo escuché en una serie de televisión. Y como la repitieron mucho, me lo pude aprender. ¿Alguien recuerda la serie y el personaje que lo recitaba? Y no vale buscar en internet.

Al margen de su origen -desconozco el verdadero autor-, el poema es realmente hermoso.

Y por eso se lo voy a dedicar a Sempiterna, que sé lo poco que le gustan estas cursiladas de romántico incurable.

Que ni el viento la toque,
ni mirarla, mujer, mi varadero.

Ni cantarla,
porque amarga es mi voz,
mas yo la canto.

Que ni el viento la toque,
porque tiene pena de muerte
el viento
si la toca.

Tres primeros espadas en la Feria del Aljarafe

Mañana viernes dará comienzo la I Feria del Libro del Aljarafe, que se celebrará en los Jardines del Ayuntamiento de Tomares entre los días 12 y 16 de diciembre.

Se trata de un ambicioso proyecto que ya en esta primera edición contará con la presencia de figuras de la relevancia de Soledad Puértolas, Ray Loriga, Jorge Martínez Reverte, Luisa Castro, Juan Madrid, Antonio Rivero Taravillo o Juan Cobos Wilkins.

Si alguno habéis tenido la ocasión de echarle un ojo al programa oficial o al más detallado que se ofrece en el blog, habréis podido observar la cantidad de actividades que hay previstas: talleres, charlas, presentaciones, pasacalles, actuaciones... Lo que ya no habrá sido tan fácil es que os quede claro quién va a participar el sábado a las cinco de la tarde (“eran las cinco en punto en todos los relojes de la plaza”) en la mesa redonda sobre literatura fantástica.

Pues sí, allí estará un servidor, en inmejorable compañía junto a José María Carrasco y Teo Palacios. Una organización apresurada, deficiente o no sé qué exactamente ha hecho que, precisamente nuestra intervención, sea la que peor parada haya salido en todos los folletos, anuncios y pregones varios de cuantos se han preparado. Y oye, que ninguno de nosotros somos Gala, Reverte o Marías. Ni falta que hace, digo yo, para citarnos como se debe. ¿O no? Pues eso.

Dejando a un lado las pataletas, sólo quiero animaros no ya a que vengáis a esa charla, que también, sino a que os paséis en algún momento por la Feria, porque la cosa pinta realmente bien. Allí estará, por supuesto, Inés Martín, con su stand de La Librería la Araña. También habrá otros muchos, pero no dejéis de visitar a Inés.

En cuanto a la charla, pues mira, como en los toros: como el cartel no es el prometido, el espectáculo sufrirá variaciones. Y así, los tres matadores de excepción lidiarán los siguientes astados: Motivaciones del escritor; En busca de la inspiración; La literatura como una industria del entretenimiento. Si alguno es devuelto al corral, buscaremos entre el público.

Buscaremos más ideas, quiero decir.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Un nuevo blog en el vecindario

Si antes digo que no escribía más hasta el martes, antes me pongo a escribir otro post...

Es que tenía un tema pendiente, que con dejarlo y dejarlo, se me pasaba ya demasiado. Sólo quería anunciaros la puesta en marcha de un nuevo blog por parte de una persona muy querida. ¿Que de quién se trata? De Sempiterna. ¿Que quién es sempiterna? Pues os metéis en su blog y lo averiguáis.

El blog arrancó hace ya varias semanas, pero Sempi no quería que lo divulgara mucho por aquello de no saber si iba a salirle bien, si sería capaz de llevarlo... Y bueno, entrad y ya me diréis.

No es un blog temático, más bien una bitácora, un diario digital en el que Sempiterna va plasmando las reflexiones y comentarios que le van dictando su profunda sensibilidad y su afinado sentido del humor. Pero lo mejor será que lo descubráis vosotros mismos.

El blog lleva por título Caracoles en la Villa Savoy (el factor de realismo en la idílica vida soñada), y éste es su texto de presentación:

Este es mi remoto lugar, el sitio donde reflexionar sobre las cosas cotidianas, sobre el día a día. Si habéis llegado hasta aquí, os invito a participar de esas emociones, aficiones y sueños por cumplir que hacen que cada día sea único.

Un caracol en la villa Savoy, obra de Le Corbusier. Un pequeño ser (a veces imperfecto, que lleva consigo todo lo que tiene y lo que es) que llega a su destino (un icono arquitectónico, siempre idolatrado) y le da ese toque de realismo de "la vida misma".

Más feliz que una perdiz

Pues sí, seguro que alguien vendrá a tocarme las narices o algo pasará que me dejará gris como el día. Pero por ahora, estoy feliz como unas castañuelas. ¿Por qué? ¡Pues qué se yo, chico! Son las nueve de la mañana y aquí estoy, trabajando, qué remedio, pero sin embargo estoy de un dichoso que empalago...

Tal vez todo empezó al despertarme y pensar que ya era viernes. ¡Por fin! Tampoco vino mal recordar que el lunes es fiesta, con lo que el fin de semana se alargará convenientemente.

A punto estaba de salir de casa cuando me acordé de que necesitaba cambiar el disco que llevaba en el coche. "¡Bah, lo dejo!", pensé. Pero ya con la puerta abierta, me dije: "Anda ya, busca uno para echar el camino en condiciones". Y aquí me tenéis, con la garganta regular después de venir los 45 minutos de trayecto cantando a grito pelado el Jesucristo Superstar, versión española, ¡y haciendo todas las voces, ojo! Y eso, quieras que no, le levanta el espíritu a un depresivo compulsivo.

Pero es que, además, al llegar al currele, como cada día, me he puesto a revisar el correo, a pasear por periódicos varios en sus ediciones digitales, y a comprobar si las diversas webs musicales a las que soy asiduo tenían alguna novedad interesante. Y mira tú por dónde, que me encuentro con una nueva dedicada íntegramente... ¡a discos de Navidad! Desde todos los grabados por Domingo y Carreras con artistas de soul y jazz hasta una docena de country, clásicos, instrumentales... Tony Bennett, Aretha Franklin, Johnny Mathis, Nana Mouskouri, Kenny Rogers, Peter, Paul and Mary, Diana Ross, John Denver, The Temptations, Frank Sinatra... Y es que a uno le chiflan esos discos llegadas estas fechas, ¿qué le vamos a hacer?.

Así que ya tengo acompañamiento musical para todas las cosas que quiero hacer este fin de semana en casa. Lo que me recuerda, que posiblemente no vuelva a dejarme caer por aquí -nunca se sabe- hasta el martes. Así que, queridos amigos y despistados varios: feliz puente.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Se me echaba la fecha encima y no escribía. Estamos ya casi a un mes de vuestra visita, pero teniendo en cuenta cómo anda Correos desde que mi abuelo dejó la oficina, más vale mandar las cartas con tiempo.

Este año he intentado, como siempre, ser bueno y considerado, aunque también como siempre, habrán sido más los intentos que los logros en este sentido. No obstante, digo yo que sí dará para algún caprichillo...

El caso es que me pongo a pensar y a pensar, y no acabo de encontrar nada que me haga tanta ilusión como para pedíroslo en esta carta. Y eso que le he echado un vistazo al catálogo del Toys’r’Us y todo. ¿Será que eso de cumplir los treinta me ha jugado una mala pasada?

Vosotros, que lo veis todo por un agujerito, ya sabéis cómo me gustan a mí eso de los aniversarios y las fechas redondas, así que igual se trata de eso, de que al cumplir los treinta me he puesto tontorrón, y las cosas que me gustaría pediros... Pues qué se yo, que me parece que van a ser difíciles de conseguir. Sí, ya sé que vosotros sois especialistas en dar con regalos complicados, ¡pues menudo entrenamiento habéis tenido conmigo! Pero no, no es eso. Lo que quiero decir es que, actualmente, no quiero ningún libro nuevo, ningún jersey bonito, ningún iPod o cacharro similar.

Lo que de verdad me gustaría es levantarme la mañana del día seis y encontrarme con el barco pirata de los Clicks, o su fuerte del Séptimo de Caballería, o los Airgamboys vestidos de romanos; con aquella nave espacial blanca de La Guerra de las Galaxias -que años después aprendería a llamar X-winds- que tanto le gustaba a mi padre; con aquel monopatín pequeño último modelo o los walkie-talkies de orejeras; con la pistola transformable y la gorra de V y aquel Geyperman barbudo con diversos uniformes.

Cómo me gustaría volver a meterme en mi bata y, mientras mi madre prepara el desayuno y mi padre me monta los coches y las naves y les pone sus pegatinas, probar con mi hermano un nuevo juego del Commodore 64 o alinear todos los G.I.Joes nuevos y sus flamantes vehículos.

Y es que unos Reyes así sin mi hermano, sin los cuchicheos nocturnos y los nervios al romper el alba, no serían Reyes. Esta vez, además, prometo que no intentaría convencerlo para que os pidiese juguetes para los que yo era “demasiado mayor”. El pobre al final los pedía. Y el que jugaba con ellos era yo.

Pero bueno, volviendo con mi regalo para este año, para hacer las cosas bien hechas, la noche antes tendríamos que haber recogido ya algunos regalos. ¡Hombre, claro! Si no, no es como tiene que ser. Porque vosotros siempre habéis sabido ajustar bien vuestra agenda. Y así, justo después de ver pasar vuestra cabalgata por la Puerta de la Carne, al volver a casa de la tita Loli, ¡caracoles!, algún paje escurridizo ya se había colado y nos había dejado los primeros regalos sobre la mesa de la salita. Además, con un poco de suerte, la abuela Rosario volvería a sentarme en sus rodillas para que el primo Rafalín me encasquetase bien las puñetas y la boina de la banda de música, para dejarme jugar luego con la corneta.

Pero no me enrollo, que quedan cosas (oye, yo por pedir, pido).

Pasada la cabalgata y recogidos los regalos, me gustaría volver a casa de los abuelos Rosario y Manuel. No sé por qué teníamos que irnos mi hermano y yo con el abuelo y con papá a tomar antes una Fanta al bar de al lado, con las ganas que teníamos de ver si ya habíais pasado por allí también.

Queridos Reyes, ¿sabéis que hay gente que no se explicaba cómo pasabais por esas dos casas el día cinco por la tarde? Mira éste. “Oye -les decía yo-, que son muchos niños y muchas casas para hacerlo en una sola noche. Los pobres adelantan lo que pueden”. ¿A que sí?

Bueno, el caso es que, tomada la Fanta, saldríamos disparados para la casa, y allí estarían mi madre y mi abuela con las manos en la cabeza de asombro, por lo que se habrían encontrado. Ríete tú de la cueva de Alí Babá. Imaginaos un salón con dos espejos bien grandes, iluminado como una sala de baile, y una mesa en el centro a rebosar de regalos y chucherías... Y la locura allí eran los disfraces. No sé si prefiero el del Zorro -que mi abuelo me decía que era el de La Máscara Negra, que fue una serie muy bonita que hizo Sancho Gracia y que era El Zorro a la española-, el de cazador o el de Superman. O aquel rifle desmontable que lanzaba flechas y que hubiera sido la delicia del mismísimo Q, el armero de 007. ¡O el Cine Exin!

Y muchos regalos más, pero no para nosotros, sino para el tito Moli y la tira Rosario, y para los primos, Manolo, Rocío, Rafa y Chari. Tal vez el fin de semana siguiente nos iríamos a echar el día a Fuentes o a Lora para llevárselos y comer con ellos.

¿Puedo pedir más? Vale.

Porque a la mañana del seis, me gustaría ir a almorzar a casa de los otros abuelos, Nati y Ángel, y si está la tita Angelita, tanto mejor. Y ya si están los primos -Javi, Alberto y Eduardo- y la tita Rafi, sería el no va más. Y si además... bueno, eso, lo que vosotros sabéis. Menudas se organizaban allí con todos metidos. Me comprometería a ir a montar otra vez aquel árbol de Navidad, y ayudar con el belén dentro de la pecera de bola, que tan chulo les quedaba a la abuela y a mi hermano.

¡Jo! Y allí, sobre el sofá, me gustaría encontrar otra vez todos aquellos libros con los que me divertí, soñé y aprendí tanto. Y las películas de la Guerra de las Galaxias en VHS, y las de Alfred Hitchcock...

Majestades, ¿puedo pedir todas estas cosas? Sí, ya sé que contra el vicio de pedir está la virtud de no dar, pero yo las pido, por si acaso. Aunque bien pensado, actualmente tengo también unos días cinco y seis de enero maravillosos, también junto a familiares y seres queridos. Algunos ya no están, pero también han llegado otros adorables, una nueva y gran familia que ya siento como mía. Y otra, más pequeñita, que es la que Marta y yo hemos montado.

Como también dice mi madre, son nuevas etapas en las que se van descubriendo nuevos encantos. Así que, en realidad, creo que lo que os quiero pedir es que me ayudéis a conservar por siempre todos aquellos días de Reyes. Que nunca me olvide de aquellas sensaciones, de aquellas ilusiones, de aquellas sonrisas.

Tal vez haya quien piense que un recuerdo no es un regalo. Ése no tiene mis recuerdos.

Tal vez haya quien piense que los Reyes no existen. Ése no ha tenido mis Reyes.

Muchas gracias.

Con todo el cariño.

Javi

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Hoy podéis llamarme Simon Templar (Con Pedrito Fernández y en el Chrysler blanco de mis abuelos)

Pues sí, señor, Simon Templar... El Santo (suena de fondo la simpática sintonía de la serie). Y de entre todos los 'Santos' prefiero ser Roger Moore, que es el que le gustaba a mi madre, y que tenía un alzado de ceja izquierda que quitaba el sentido. George Sanders estaba genial en aquellas primeras películas, mucho mejor que Val Kilmer en los noventa. Y de Ian Ogilvie, el Santo de los setenta, ya no se acuerda nadie. Así que, eso, yo me quedo con el de Moore.

¿Y que por qué quiero ser hoy Simon Templar? Pues está bien claro. Porque en vista de la fecha, tengo dos opciones: sentirme heredero espiritual de San Francisco Javier, aquel señor que evangelizó incansablemente la India y el Japón durante diez años, convirtió a muchos a la fe crisiana, apostólica y romana, y murió en la isla de Sanchón Sancián, a las puertas de China, en el año de nuestro Señor de 1552; o bien sacar pecho, levantar ceja y ladear sonrisa, y sentirme en sintonía con ese otro Santo, moderno Robin Hood televisivo, que tomaba como alias los nombres de todos los santos habidos y por haber. Y es que, puestos a desear, a mí, la verdad, me va más lo de recorrer la campiña inglesa en autos descapotables, asistir a fiestas de socidad con black tie riguroso, y ayudar a hermosas, voluptuosas y rubiosas damiselas en apuros. Que lo de evangelizar no está mal, pero ir de Roger Moore lampiño por la vida está mucho mejor, ¿o no? Pues eso.



Pero en fin, como ya sabéis que uno es un romántico incurable, de esos que llora cada vez que los exiliados franceses cantan La Marsellesa en una de esas escenas cumbre de Casablanca, me voy a hacer un regalo especial para este día de mi santo, unas Mañanitas cantadas por Pedrito Fernández, que era un niño mexicano que cantaba un poco de todo, y que hará... pues como veinticinco años o así que no escucho.

Pedrito Fernández, inevitablemente, me devuelve a aquellos domingos de infancia en los que mis abuelos maternos -un fin de semana con uno, un fin de semana con otros- me recogían para ir a dar un paseo en coche y a comer en la venta de las Macetas o del Sombrero. Una ración de jamón para abrir boca, algo contundente de relleno y una tarta al whisky para mi abuelo. Mi abuela y yo, helado.

¡Y no sonaba bien Pedrito Fernández en la radio del Chrysler blanco! A simple vista uno diría que era un coche como otro cualquiera, muy acogedor además, con todos los cojines que tenían mis abuelos en el asiento de atrás y las varias tapicerías y fundas para que no se estropease la anterior... Pero no, bien pensado, el Chrysler era una tanqueta. ¡Pues no resoplaba nada mi abuelo cada vez que hacía maniobras para aparcar, mientras giraba el volante como podía! Lo que digo, una tanqueta.

Ay, Simon Templar de mis entretelas, quién pudiera volver a salir de paseo los domingos a la venta del Sombrero. Con mis abuelos, Pedrito Fernández y en el Chrysler blanco.


martes, 2 de diciembre de 2008

¡Tropa, arriba ese ánimo!

Al menos un par de personas me preguntaban ayer qué pasaba con el blog, que hacía mucho que no escribía. Bien, no hace tanto, ¿no? Cuatro días de nada. Pero como uno se debe a su público (que dicen los artistas en los programas del corazón), esta mañana he intentado sacudirme la pereza y buscar un tema interesante. Pero el tema interesante debía andar en el blog de otro (de Sempiterna, de Teo o de José Ángel, seguramente), y no terminaba de dar con él. "Será que no estoy de humor", me decía. "Será", me respondía. Sí, es que yo mantengo ese tipo de debates profundos conmigo mismo. Total, que lo primero era levantar el ánimo. Ya lo decía el coronel Saito: "¡Trabajar con alegría!"

Youtube, para qué te quiero. De cabeza me he lanzado a ver un par de vídeos que me robasen unas sonrisas matutinas, y vaya si lo han conseguido. Me han sentado de maravilla, casi igual que el cocido extremeño que preparé el fin de semana. Así que he decidido compartir esos dos momentos mágicos del cine con vosotros.

Probablemente los conozcáis, seguramente los habréis visto mil veces, pero hay que volver a ellos. Hay que volver una y otra vez para que nos irradien de ilusión y nos enmarquen bien firmes una sonrisa en el rostro. Son como las barritas de chocolate ésas que anuncian en la tele y que te producen el mismo efecto que hartarte de higos, pero en fino, esto es, sin visita al excusado.

El primero de los vídeos está dirigido y protagonizado por Charles Chaplin, en la película El gran dictador. El segundo corte está sacado de Lío en los grandes almacenes, película en la que Jerry Lewis estrenó el que es sin duda su número más conocido, claro heredero del anterior. Ambos momentos prescinden de la palabra hablada para centrar todo el potencial en la combinación de música, gestos y expresiones. Dos verdaderas obras maestras, cada una en su estilo, cada una con el sello personal de su creador.

Haceos un favor: tomaos tiempo, vedlos y disfrutadlos.

El barbero, de Charles Chaplin.


La máquina de escribir, de Jerry Lewis.