martes, 14 de octubre de 2008

Resquicios de esperanza cinéfila

Anoche, Canal 2 Andalucía (o Canal Sur 2, o como quiera que se llame ahora), volvió a demostrarme que es uno de los pocos resquicios televisivos donde puede encontrarse algo interesante de vez en cuando (sí, muy de vez en cuando, pero algo es algo).

Hace ya varias semanas que están pasando un ciclo de Billy Wilder. Ahora que lo pienso, hablo de "un ciclo" como si todo el mundo fuese a saber de qué se trata. Y es que hubo un tiempo en que Televisión Española, la pública, la de todos, en lugar de gastarse millones en poner a bailar a toreros, coristas e individuos de distinto pelaje, se gastaba unos pocos cuartos en programar ciclos fabulosos de cine de género, retrospectivas de directores clásicos, de actores... ¡Y muchos de ellos en versión original subtitulada!

Que sí, que sí, que no es coña. Solía ser a horas indecentes, pero chico, algo es algo. Ahora, bueno; ahora ni en La2. Que de finos que son se pasan tres pueblos, y cuando les da por poner "buen cine" se van a esas películas "iraquíes con subtítulos en griego" que ven dos: el que no tiene más remedio porque controla los botones del vídeo desde el Pirulí y su madre, que le prepara el bocata de filete empanado.

Pues bueno, el caso es que, por ahora, tenemos ciclo Billy Wilder. Ya han puesto Primera plana (¡¡Magistral!!) y La vida privada de Sherlock Holmes, y ayer fue el turno (en pie, por favor), de Perdición. Ahí es nada. Se dice rápido, ¿verdad? Perdición. O lo que es lo mismo, cine de verdad, del que te deja clavado al sillón, del que te hace gritar aquello de "¡Qué grande es el cine!", y tirar el saxo al río...

Y por encima de ser una obra maestra del cine, sin más, Perdición es también una de las grandes joyas del género negro. No en vano su guión va firmado por el propio Wilder junto Raymond Chandler a partir de una novela James M. Cain. ¿He dicho algo? Madre de mi vida qué trinidad...

¡Y cómo está ese Fred MacMurray como vendedor de seguros corrupto que quiere y no puede! ¡Y esa Barbara Stanwyck, mujer fatal donde las busquen! ¿Y que me dicen de ese Edward G. Robinson, tan pequeñito y matón como cuando lo dirigía Huston?

El que no la haya visto, que la vea. Perdición, de Billy Wilder. Y luego, La mujer del cuadro, de Fritz Lang.

Y es que el cine negro tiene algo que te engancha y te seduce. Yo diría que son los diálogos. Ningún otro género, con excepción tal vez del western, ha dado tan buenas frases, tan chocantes y memorables, como ha logrado éste. Mañana, que ahora no puedo, selección de "frases negras". Pero de las de verdad, de las impactantes. Esto significa que habrá un par modernas y un montón "de las de antes", cuando en Hollywood, España y tantos otros sitios había censura cinematográfica, pero no toda esa falacia e hipocresía que marca los proyectos actuales y que impide que los personajes sean reales porque la realidad no es políticamente correcta. Ver para creer...

2 comentarios:

Mr. X dijo...

¡Saludos amigo Javi!

También yo vi anoche [por quincuagésima vez] ese título mítico de Billy Wilder. Recuerdo haberla visto cuando era un enano y me dió por "tragarme" toda la filmografía del maestro. Que por cierto, se llevaba de pena con Raymond Chandler ^^

Siempre recordaré esa imagen de La Stanwyck [mejor dicho, de su pie con tobillera incluida] bajando esas escaleras. La imagen absoluta de la femme fatale. O del chiquito [pero matón] Edgar G. Robinson y su "enanito" en la barriga. Que decir de Fred McMurray, insolente y con una humanidad de la que carecen mucho de los galanes de la actualidad.

Has mencionado una obra maestra como "La mujer del cuadro". Pues bien, añádele "Perversidad" [mismo director "Lang" y mismo actor]. Hay muchas personas que tienden a pensar que es la misma. ¡Craso error! Jamás he visto en pantalla un calzonazos mejor que el caracterizado por Robinson. Sí, señor.

Me ha gustado tu reseña amigo. Sigue así.

Javier Márquez Sánchez dijo...

Muy cierto, Mr. X, peliculón que es 'Perversidad' igual que 'La mujer del cuadro', y papelones en ambas los que se marca el señor Robinson...