viernes, 19 de septiembre de 2008

La cita anual con Woody (y Clint)

Podríamos decir que un año no es un buen año si Clint Eastwood y Woody Allen no estrenan película. Mientras esto siga ocurriendo podemos conservar la esperanza de que aún hay gente en este mundo capaz de hacer grandes obras cinematográficas al margen de la dictadura de la taquilla. Y es que, caballeros capaz de firmar obras maestras como Million Dollar Baby o Match Point -por irme a las más recientes- y divertimentos como Space cowboys o Misterioso asesinato en Manhattan... en fin. Además, no lo olvidemos, sin el apoyo de los grandes estudios con el que cuenta el resto de la charcutería.

Pues eso, que a la espera del estreno en diciembre de la nueva de Eastwood -The Changeling, de la que ya hablan como una nueva pieza genial-, hoy llega a las pantallas Vicky Cristina Barcelona. Ya he visto el trailer y promete. Los colores, el ritmo, los diálogos... Parece que no estará nada mal. Una pena los protagonistas, porque creo que me va a costar disfrutar una trama "woodealiana" con Bardem y la Cruz como cabeza de cartel. Que no tengo nada en contra de ellos, ojo, sencillamente no me encajan en este tipo de papeles. Pero es una opinión muy personal.

Y a falta de haber visto la película, pues vamos a rendirle un pequeño homenaje al maestro Woody recordando algunas de sus reflexiones más interesantes:

Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.

El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores.

Sólo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me acuerdo.

El sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír.

El sexo sólo es sucio si se hace bien.

El amor es la respuesta, pero mientras usted la espera, el sexo le plantea unas cuantas preguntas.

En realidad, prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire.

La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.

No le temo a la muerte, pero no me gustaría estar allí cuando suceda.
¿Existe el Infierno? ¿Existe Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante: ¿Habrá mujeres allí?

Claustrofobia y un cadáver; ¡el colmo de un neurótico!

Odio la realidad, pero es en el único sitio donde se puede comer un buen filete.

Mi forma de bromear es decir la verdad. Es la broma más divertida.

No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.

Una película de éxito es aquella que consigue llevar a cabo una idea original.

Para terminar, me quedaría con una que, aunque pueda despertar la sonrisa en su primera lectura, sin duda invita -o debería- a la reflexión al volver a ella: Si Dios existe, espero que tenga una buena excusa.

Todo dicho.

Y cerraremos este homenaje a Woody con una secuencia memorable, la inicial de Manhattan, esa película por la que deberían darle al director neoyorquino un premio Nobel, cualquiera de ellos. Pocas películas condensan en tres minutos la belleza, plasticidad y emoción que contienen estos metros de celuloide.


2 comentarios:

Carlos dijo...

Me has recordado mi película favorita y creo que la obra maestra del genial director Woody Allen. Esos cinco minutos iniciales aún no han podido superarse en el cine, tienes toda la razón,y además resume el amor que siente Allen por su ciudad.

Javier Márquez Sánchez dijo...

Pues tienes un gran gusto, Carlos... jejeje

Sí, es cierto. Es una película mágica